¿Qué es la demisexualidad? Tres personas nos cuentan su experiencia siendo demisexuales

De Asexualidad

por SILVIA LORENTE

Si algo hemos descubierto con el paso del tiempo es que, en nuestra vida, nada es determinante. Como seres humanos, tenemos la capacidad de cambiar de opinión, de evolucionar como personas, de adaptarnos a nuevas situaciones y el derecho a no tener claro si tenemos una identidad u orientación sexual definida. En ese sentido, gracias al discurso de mucha gente que ha decidido alzar su voz, hemos aprendido, por ejemplo, lo que supone ser intersexual, qué significa ser pansexual y qué es la grisasexualidad. Y precisamente, ese último término es el que nos trae aquí, pues es el 'espacio' en el que se encuentra la demisexualidad.

Pero antes que nada y para tenerlo claro, un breve apunte: en el espectro sexual, digamos que existen dos polos: el polo alosexual (en el que se encontrarían las personas que sienten atracción por otras personas) y el polo asexual (en el que se enmarcan las personas que no sienten atracción por otras personas). Pues bien, en 'el centro', hay una 'zona gris' –con múltiples definiciones– en la que encajan muchas otras personas. Según AVENes (Red para la educación y la visibilidad de la asexualidad), es espacio se denomina grisasexualidad, y en él se pueden indetificar "todas las personas que experimentan atracción sexual hacia otras personas, únicamente bajo unas limitadas y específicas circunstancias u ocasiones". Dentro de ese 'espacio' hay muchas orientaciones, y una de ellas es de la que hablaremos aquí: la demisexualidad.

Según el Centro de Recursos para las personas demisexuales, "existen varias cuestiones que puedes reconocer en ti para saber si puedes identificarte como demisexual, tales como si te suele generar rechazo el sexo, te sientes rara al participar con una persona en la cama, si no tienes necesidad alguna de masturbarte, si las personas te resultan atractivas por otros aspectos que no son físicos, te pone muy nerviosa tener citas y siempre prefieres quedar con tus amigos...". Pero ninguna de estas circunstancias es fija.

Según un estudio de demisexuality.org, "dos tercios de los demisexuales se sienten indiferentes con respecto al sexo o incluso les provoca asco y puede que hasta piensen que, aunque se pueden enamorar, podrían estar con la otra persona sin tener sexo. Pero, por otra parte, la demisexualidad es muy diversa y no una 'etiqueta' definida, pues depende de muchos factores personales".

Para ahondar en la cuestión, hemos preguntado a tres 'millennials' que se definen como demisexuales, y nos han contado cómo se dieron cuenta, cómo le pusieron nombre y cómo es su día a día hoy.

"En mi caso, tomé conciencia de la demisexualidad hace relativamente poco (unos dos años). Como hombre homosexual, es difícil ver más allá de una sexualidad que choca radicalmente con la educación que hemos recibido. En mi caso, empecé a tomar conciencia de que no vivía mi sexualidad como el resto de mis amigos cuando, tras mantener relaciones esporádicas con otros hombres, al día siguiente, mi sentimiento era de vacío. La tendencia general y, especialmente, en el mundo 'gay' donde vivimos con mayor liberación por la represión que hemos sufrido desde pequeños, es ensalzar el sexo como una conquista y triunfo, (follar=éxito). Sin embargo, yo me encontraba en una situación un tanto contradictoria: me encantaba salir, bailar y el 'cancaneo' como arte, pero me daba cuenta de que, sexualmente, los hombres no me excitaban. Me sentía excitado por la música o el ambiente en general, pero a la hora de intimar con hombres desconocidos veía una brecha entre lo que disfrutaba yo y lo que hacía la otra persona.

Tras una etapa de identificación de mi conducta en la que llegué a pensar que era asexual, me di cuenta de que, con personas quizá menos atractivas a primera vista, pero con las que tenía un vínculo (desde un chico con el que compartes 'peli' favorita o coincides en un concierto) sentía mucha más atracción sexual. Entonces, comenté esto con mis amigos, aún sin llamarlo 'demisexualidad', y me encontré con que la mayoría mencionaba estar o haber estado en esa situación, aunque lo trataban más como una etapa transitoria y que 'pasaría' para dar lugar a otra.